Aviso que, tras leer lo que he escrito, y para que nadie lo confunda con un anuncio si llegan a esta entrada por algún buscador, todo lo que cuento es verdad, que la marca que menciono nunca se ha puesto en contacto conmigo y mi conocimiento de ésta se limita a la compra y uso de alguno de sus productos.
Lo que tiene estudiar para unas oposiciones, es que tienes épocas buenas, en la que estás muy concentrada y todo va como la seda en los estudios, y otras no tan buenas, en las que, o bien te cuesta concentrarte y por muchas horas que le eches, parece que nada se te quede y te distraes hasta con el vuelo de una mosca. Si encima ya no trabajas y solo estudias, los extremos se multiplican, por lo que los descansos son muy necesarios sino quieres que "se te vaya la olla" y empieces a hacer locuras (¿cómo escribir esta entrada?).
El año pasado estudiaba y trabajaba, y aproveché mis vacaciones para estudiar a tiempo completo cuando los exámenes se acercaban. La parte del estudio fue bien (a pesar de que los resultados no fueron los esperados), pero llegó un momento en el que me di cuenta de que no estaba descansando lo suficiente. Fue un día después de "cantar" en clase. Cuando volvía a casa me vi reflejada en un escaparate que tenía unos espejos y me vi con la cara demacrada. Bueno, quizás no demacrada, pero si que no tenía buen aspecto, iba vestida de cualquier manera y no me había puesto ni una pizca de maquillaje. Un cuadro, vamos.
Me di cuenta de que no podía seguir así o el día del examen iba a tener una pinta aun peor y el tribunal valoraba uno por uno los exámenes con el examinado delante, así que tenía que empezar a espabilar si quería solucionarlo. Cerca de allí había una tienda de productos de belleza y peluquería. Nunca había entrado, pero esa vez lo hice. Miré un poco en la zona de maquillaje y, de repente, me fijé en los extraños precios de un expositor de una marca que no conocía: Essence. Tenían que estar mal. Nada costaba más de 4 euros, y la mayoría bastante menos. Eso no era un "Cadena 100" o "Todo a 1 euro", y sin embargo eran escandalosamente baratos. Pero eran esos precios y, después de hablar con la vendedora y de que me convenciera de su calidad, no pude evitar comprar unas sombras de ojos y un corrector líquido para probarlos. Como podéis apreciar en la imagen, he vuelto más veces (y no está todo lo que tengo).
Nunca he sido amiga de maquillarme demasiado. Empecé tarde, cometí errores (como todas) y aprendí poco a poco a maquillarme correcta y discretamente para ir al trabajo y un poco más atrevida para la noche. Tengo lo básico y soy una maniática de los olores, así que suelo tener que gastarme bastante en lo poco que uso. O más bien tenía, porque ahora, gracias a Essence, he vuelto a empezar a experimentar con el maquillaje, los colores y las texturas, y todo ello a un precio mínimo. Algunas pruebas han salido mal, claro, pero otras han salido muy bien. Es como un juego que me anima y me hace sentir guapa hasta los días que estoy agotada y algo baja de moral, algo realmente muy importante cuando estás opositando a tiempo completo, pero también en cualquier otro momento de nuestra vida. Y al final, cuando nos arreglamos, ¿no se trata de eso?
¿Conocíais Essence? ¿Os maquilláis habitualmente o solo en determinadas ocasiones?






