Hoy me voy a poner seria. O todo lo seria que una se puede poner cuando habla de una telenovela, pero para eso están las historias además de para entretenernos, para educarnos o al menos hacernos pensar. Y ésta es una telenovela que toda adolescente debería ver para aprender a reconocer las señales de un maltratador (o al menos su primera parte, después alargaron el libreto original metiendo otras historias, personajes y bastante paja para llegar a los 100 capítulos).
El maltrato es parte de la novela. Hay maltratadas y maltratadores, personajes que apoyarán y animarán a las distintas mujeres que sufren maltrato (físico y/o psíquico) para alejarse de sus maltratadores y vivir sin miedo, pero también otros que sostienen que la vida es sufrir y que no hay que meterse en la relación que tenga una pareja, pase lo que pase. En general, están perfectamente representadas tanto las víctimas como los verdugos.
Así, el Doctor Belot, lleva más de 20 años maltratando y humillando a su mujer y ella soportándolo, con el conocimiento de todo el pueblo. También hay una criada que huye de su marido junto a su hija, que representa muy bien el trauma de los niños que han sido testigos de los malos tratos, y otro que representa el ya adulto que no quiere convertirse en alguien como su padre. Pero no son los únicos personajes.
- Juan, el despechado, por celos. En un primer momento, enamorado de ella, ataca a la chica por no dedicarle toda la atención que cree merecer por su amor, y después por "aceptarla" a pesar de los "pecados" que cree que ella ha cometido.
- Demetrio, el vengador, a pesar de sus dudas y escrúpulos (sobre los que pasa por encima sin que aparentemente le cueste mucho), se comporta como un maltratador de libro. Desde el principio de su relación la da una de cal y otra de mucha arena. Se declara rápidamente loco por ella, aunque nunca la dice "te quiero", aumentando el deseo de ella de que la diga esas palabras y logrando así que interprete sus gestos como declaraciones de ese amor. Cuando comete un pequeño error, lo compensa desproporcionadamente, como cuando le lleva un mariachi o le envía un enorme centro de flores, pero no demuestra confianza en ella en ningún momento, así que Verónica está constantemente esforzándose para demostrarse digna de ella. Y es que, al contrario que Belot a su mujer, Demetrio nunca la pega. Su maltrato es el más sutil, el psicológico.
Verónica representa a esas mujeres que nunca creerías que pudieran ser víctimas de malos tratos, ya que mucha gente cree que solo suceden estas cosas entre gente sin estudios, y que una mujer independiente, preparada y segura de sí misma, nunca dejaría que nadie la maltratara. Por desgracia, las cosas en la vida nunca son tan sencillas, y aunque ella cree que
Demetrio debe tratarla mejor, y así se lo dice en varias ocasiones, cuando el amor la ciega, deja de apreciar las señales de alarma y vive para los buenos momentos. Pocos son los que la avisan que no debe olvidarse de ella misma por amor, pero sin saber realmente cómo
Demetrio la trata cuando están a solas. En público es
sencillamente encantador, así que lo que más temen los que la advierten, es que ella pueda acabar embarazada sin estar casada.
Demetrio no ceja en su objetivo, que también es de
maltratador de libro: casarse con ella y alejarla de su ambiente. Así, haga lo que haga con ella, ya no contará con el apoyo de su familia y amigos. Además Verónica ha empezado a tener desavenencias con ellos por su relación, así que ella misma se callará los primeros problemas y claras advertencias de peligro creyendo que no va a recibir su ayuda.
La diferencia con un marido
maltratador aparece en ese momento: existe una razón para su actitud (recordemos que es una
telenovela, y que se supone que él es el héroe, y por tanto ha de redimirse): Su hermano se suicidó por desamor y está tan enamorado de ella que cree que solo por Verónica un hombre podría quitarse la vida. Y además sus posibles dudas han sido convenientemente convertidas en certezas por los engaños y mentiras de "la mala", Virginia, la prima de Verónica.
La otra diferencia es la propia Verónica: ella nunca llega a romper del todo con su familia, y una vez descubre que existe una
"razón" para el
comportamiento de su marido y que se casó para vengarse de ella,
"despierta" y deja de comportarse como una mujer maltratada,
perdonándole y buscando excusas a su comportamiento.
En su lugar se enfrentará a él y ya no se dejará pisotear en nombre del amor, y lo hará porque deja de creer que su marido la ama.
Por mucho que te quiera, por muy muy enamorada que esté de ti, hay cosas que simplemente no me puedo permitir.
Para mi, ésa es la pena: que tiene que convencerse de que
Demetrio, su amor, por quién estaba dispuesta a dejarlo todo, en realidad no la ama, para reaccionar y no soportar ni un desprecio más.
Y es una pena porque es algo muy real.
Por lo demás, la historia se estiró demasiado y si no hubiese sido porque me saltaba las escenas de relleno (en algunos capítulos del final, demasiado presentes), ni me hubiese molestado en terminar de verla, ya que el protagonista nunca logró ganar mi simpatía, así que perdí bastante interés en su "historia de amor" (por llamarla de alguna forma).
Para el que quiera saber más sobre "La Mentira", la historia es una adaptación de la obra original de Caridad Bravo Adams del mismo título (gracias a la adaptación de su "Corazón Salvaje" del año
1993 caí rendida a las historias románticas, y algún día tengo que volver a verla para ver si ha resistido el paso del tiempo y mi recuerdo de ella). El libro es fácil de encontrar en la red, pero nunca he visto una obra de esta autora en una biblioteca o librería, y existen otras adaptaciones para el cine y la televisión, pero ésta fue la que me pareció más fiel al libro.
Además, sentí curiosidad por esta obra porque cuando leí su argumento, me recordó muy sospechosamente al de un lakorn (serie tailandesa) que vi hace un par de años cuando me interesé por las series de otros países asiáticos por los que los fansubs en español aun no habían mostrado interés. Lo mejor de "Jum Leuy Ruk", la serie tailandesa, es que no se anda con las ramas: no hay capítulos de relleno, y todo sucede en solo 14 capítulos. Lo malo, que a la relación entre los protagonistas nunca la consideraría amor, sino un "Estocolmo" en toda regla.