Últimamente he leído varias noticias que "alertan" del peligro y las pérdidas que la "piratería" está suponiendo en la venta de libros de papel. 400 millones de euros en lo que va de año, ahí es nada.
Cuando se anunció el lanzamiento de Libranda, el portal de las editoriales españolas para la venta de libros electrónicos a librerías (si, nada de venta directa al usuario) ya dije que era una chapuza incomprensible a pesar de que proclamaban "haber aprendido de la industria discográfica".
Lo que no me dí cuenta entonces es que, a lo que habían aprendido, era a reclamar al gobierno. Y parece que para preparar el terreno, El País ha publicado en menos de 15 días 2 artículos en los que, o aprovechando el éxito de ventas de los ipads, o que se habla de crisis en el sector editorial, por la bajada de venta de libros este verano, se señala a la "piratería" como el causante de todos los males. O casi todos, que aunque bastante orientado, hay que reconocerle que el descaro no es total y siempre mete voces que reclaman cambios en la industria como único medio para salvar el sector.
Y en éstas estaba cuando he leído la que creo que es la primera editorial que analiza el tema del libro electrónico con seriedad y sinceridad. No es un artículo nuevo, pero es ahora cuando yo lo he encontrado.
Cuando se anunció el lanzamiento de Libranda, el portal de las editoriales españolas para la venta de libros electrónicos a librerías (si, nada de venta directa al usuario) ya dije que era una chapuza incomprensible a pesar de que proclamaban "haber aprendido de la industria discográfica".
Lo que no me dí cuenta entonces es que, a lo que habían aprendido, era a reclamar al gobierno. Y parece que para preparar el terreno, El País ha publicado en menos de 15 días 2 artículos en los que, o aprovechando el éxito de ventas de los ipads, o que se habla de crisis en el sector editorial, por la bajada de venta de libros este verano, se señala a la "piratería" como el causante de todos los males. O casi todos, que aunque bastante orientado, hay que reconocerle que el descaro no es total y siempre mete voces que reclaman cambios en la industria como único medio para salvar el sector.
Y en éstas estaba cuando he leído la que creo que es la primera editorial que analiza el tema del libro electrónico con seriedad y sinceridad. No es un artículo nuevo, pero es ahora cuando yo lo he encontrado.
Ya he leído declaraciones similares de autores y periodistas (aunque también los hay, como los músicos, que echan pestes de que exista la posibilidad de que alguien lea una linea suya sin pasar por caja, y no aceptan ni bibliotecas, ni nada, no confundir con los que se aferran a los libros en papel frente al electrónico por motivos sentimentales). En este caso, la Editorial C&M, quizás adopta dicha aptitud porque es pequeña y ellas son las que tendrán que reaccionar primero si no quieren desaparecer, mientras las grandes tratan de prolongar lo inevitable y sacar el máximo beneficio posible con precios abusivos por el mismo libro en formato electrónico que el que venden en papel, como si su conversión supusiese grandes problemas que lo justificasen (cuando es al revés, ya que casi todos los libros actualmente se escriben en un ordenador):
Luego está el reparto del pastel: Los editores cobrarían menos porcentaje y los autores también. A pesar de que se saltan dos líneas de producción: las distribuidoras y las librerías, también es cierto que al no haber dos intermediarios y los gastos de producción bajan muchísimo, el precio del libro debe ser asequible. Los precios no pueden continuar siendo ni los mismos, ni el 50 % menos. Aún deben bajar más, porque a pesar de recibir menos dinero, también hay que agradecer que habrá plataformas donde el libro no tendrá la dificultad de traspasar fronteras y se podrán comprar en cualquier parte del mundo, por lo que los lectores subirán (o eso se espera).
Además, hay que añadir algunas de las declaraciónes de Jeff Jarvis para El País, que, si bien orientadas hacia el periodismo, pueden aplicarse casi a cualquier empresa afectada por la "revolución digital", a las que anima a reaccionar antes de que sus posibilidades de reorientarse sean aun más difíciles y les suponga un sacrificio aun mayor del que actualmente es necesario:
"He pasado muchos años en este negocio, he trabajado duro para mantenerme al día, y pienso que algunos aún pueden reaccionar. Pero el cambio, en muchos casos, será demasiado grande y doloroso. (...) El coste de redimensionar el negocio, de perder empleados, de quitarse de en medio activos, es alto. Va a ser muy difícil para algunas grandes instituciones cambiar lo suficiente; y mientras tanto, van a emerger nuevos emprendedores que verán las oportunidades de negocio para irrumpir."
Es más, considera que en "un mundo de hiperabundante oferta de contenido, lo caro no es crear el contenido, sino encontrar el mejor contenido. No es que sea gratis crearlo, pero hay tanto que elegir que la selección se convierte en una gran necesidad. Y ese es un papel editorial." Luego, no está diciendo que tengan que desaparecer, sino que su trabajo debe cambiar y, por tanto, tienen que adaptarse lo antes posible a la nueva situación sino quieren quedarse a la cola o acabar desapareciendo.
Sin embargo, qué se puede esperar si hasta ellos mismos reconocen que no dan alternativa legal, que muchas veces, es el libro electrónico "pirateado" o nada. La razón que alegan para no dar un paso adelante y crear un auténtico mercado con libros en formato electrónico, "que no hay garantías de que no vaya a ser pirateado", cae por su propio peso cuando ves que, aunque la oferta es muy reducida, los propios usuarios ponen al alcance de todo el mundo en Internet versiones gratuitas de los productos que ellos mismos han adquirido, sea en papel o formato electrónico. Es decir, la gente se toma el trabajo de convertir un libro de 300 páginas o más en un archivo electrónico, o deciden quitar el DRM del libro electrónico que han comprado porque no están de acuerdo con las limitaciones que les impone (no copiar, imprimir ni prestar). Así que, si realmente quieres un libro electrónico y no te lo proporcionan legalmente a un precio razonable y de forma sencilla, solo hay que saber dónde buscar, y casi ni eso, porque no es tan difícil encontrar sitios donde localizar casi cualquier libro en formato electrónico. Si hubiese esa alternativa facil y barata, ¿para que iban a molestarse muchos en buscar por segunda vez el libro? Pero para eso, reconozco que el precio debería ser casi simbólico. Ofrece a un millón de personas una historia atractiva por 1 ó 2 euros y ya verás como pican una buena parte. ¿Qué alguno lo buscará gratis? Es posible, claro. Pero seguro que por ese precio muchos lo comprarían, y si les gusta, lo recomendarán a otros, que a su vez, alguno, también comprará. ¿Cuántos libros electrónicos se editan actualmente en español? ¿Cuántos adaptan los lectores y ponen a disposición de todos? Si un libro electrónico no fuese tan caro, probablemente muchos de estos editores vocacionales dejarían de molestarse con tanto trabajo, pero hoy día les compensa el esfuerzo, ya que hasta esos libros electrónicos comprados legalmente, no están adaptados a los lectores y, tras pagar, tienen que pasarlo a un formato adecuado a su lector.
No hablemos ya de los fans que traducen libros recién publicados en EEUU meses o incluso años antes de que lleguen a nuestras librerías (si es que alguna vez lo hacen). Daría para un tema propio, ya que, aunque hay autores que lo rechazan de plano, los hay que hasta visitan esas webs y dan las gracias a los fans porque creen que si ya tienen seguidores tienen más posibilidades de que las editoriales finalmente adquieran y publiquen sus libros, y hasta he visto como alguno les animaba a traducir alguna serie suya de la que no habían traducido ningún libro aun (no puedo publicar enlaces porque el blog donde lo vi, hace meses tuvo que cerrar por problemas con editoriales españolas que no opinaban igual).
¿Creeis que no es posible? ¿Qué siempre va a ganar la opción gratuita? ¿Qué tras leer un libro gratis nadie va a querer comprarlo? Hay cada vez más ejemplos de lo contrario y solo voy a poner algunos de los escritos directamente en español: Apocalipsis Z, de Manuel Loureiro, que se publicó en su blog, Juegos de Seducción, de Nut, que se publicó hace ya años en Internet, donde fue un fenómeno entre las lectoras que con él descubrieron el género romántico homoerótico en español, y que ha tenido tan buena acogida que ya se ha anunciado la publicación de su 2ª parte, que también se publicó en Internet (de este no tengo link, ya que los libros de esta temática no me van y ahora al buscarlo sobre todo encuentro referencias a la edición papel), y cómo olvidar al último fenómeno de masas salido de la red, Canciones para Paula de Blue Jeans, que también acaba de publicar la 2ª parte, ¿Sabes que te quiero?
Las editoriales tienen que abrir los ojos, no solo para descubrir nuevos talentos que luego quieren restringir al formato papel. La solución a la que parecen aspirar como los músicos, cerrar webs mediante "la ley Sinde", es como poner un parche en una cañería que tiene cientos de microfiltraciones: solo servirá temporalmente, y puede llegar a empeorar la situación y hacer que la cañería reviente por otro sitio.
Quizás los de C&A no sean los únicos que se han dado cuenta y eso explique que alguna editorial española haya decido vender sus libros electrónicos fuera de Libranda, y al menos la Editorial Vestales los ha puesto en la librería digital de Barnes&Noble con un precio mucho más razonable (entre 4 y 7 dólares) que con el 20% de descuento que tiene en este momento, estoy segura que muchos lo aprovecharán.
Renovarse, adaptarse, o morir. Y sino, al tiempo.
¿Qué opináis sobre la situación de las editoriales? ¿Están planteando bien su estrategia?
¿Pagaríais por un buen libro electrónico? ¿Cuánto estaríais dispuestos a pagar?
Sin embargo, qué se puede esperar si hasta ellos mismos reconocen que no dan alternativa legal, que muchas veces, es el libro electrónico "pirateado" o nada. La razón que alegan para no dar un paso adelante y crear un auténtico mercado con libros en formato electrónico, "que no hay garantías de que no vaya a ser pirateado", cae por su propio peso cuando ves que, aunque la oferta es muy reducida, los propios usuarios ponen al alcance de todo el mundo en Internet versiones gratuitas de los productos que ellos mismos han adquirido, sea en papel o formato electrónico. Es decir, la gente se toma el trabajo de convertir un libro de 300 páginas o más en un archivo electrónico, o deciden quitar el DRM del libro electrónico que han comprado porque no están de acuerdo con las limitaciones que les impone (no copiar, imprimir ni prestar). Así que, si realmente quieres un libro electrónico y no te lo proporcionan legalmente a un precio razonable y de forma sencilla, solo hay que saber dónde buscar, y casi ni eso, porque no es tan difícil encontrar sitios donde localizar casi cualquier libro en formato electrónico. Si hubiese esa alternativa facil y barata, ¿para que iban a molestarse muchos en buscar por segunda vez el libro? Pero para eso, reconozco que el precio debería ser casi simbólico. Ofrece a un millón de personas una historia atractiva por 1 ó 2 euros y ya verás como pican una buena parte. ¿Qué alguno lo buscará gratis? Es posible, claro. Pero seguro que por ese precio muchos lo comprarían, y si les gusta, lo recomendarán a otros, que a su vez, alguno, también comprará. ¿Cuántos libros electrónicos se editan actualmente en español? ¿Cuántos adaptan los lectores y ponen a disposición de todos? Si un libro electrónico no fuese tan caro, probablemente muchos de estos editores vocacionales dejarían de molestarse con tanto trabajo, pero hoy día les compensa el esfuerzo, ya que hasta esos libros electrónicos comprados legalmente, no están adaptados a los lectores y, tras pagar, tienen que pasarlo a un formato adecuado a su lector.
No hablemos ya de los fans que traducen libros recién publicados en EEUU meses o incluso años antes de que lleguen a nuestras librerías (si es que alguna vez lo hacen). Daría para un tema propio, ya que, aunque hay autores que lo rechazan de plano, los hay que hasta visitan esas webs y dan las gracias a los fans porque creen que si ya tienen seguidores tienen más posibilidades de que las editoriales finalmente adquieran y publiquen sus libros, y hasta he visto como alguno les animaba a traducir alguna serie suya de la que no habían traducido ningún libro aun (no puedo publicar enlaces porque el blog donde lo vi, hace meses tuvo que cerrar por problemas con editoriales españolas que no opinaban igual).
¿Creeis que no es posible? ¿Qué siempre va a ganar la opción gratuita? ¿Qué tras leer un libro gratis nadie va a querer comprarlo? Hay cada vez más ejemplos de lo contrario y solo voy a poner algunos de los escritos directamente en español: Apocalipsis Z, de Manuel Loureiro, que se publicó en su blog, Juegos de Seducción, de Nut, que se publicó hace ya años en Internet, donde fue un fenómeno entre las lectoras que con él descubrieron el género romántico homoerótico en español, y que ha tenido tan buena acogida que ya se ha anunciado la publicación de su 2ª parte, que también se publicó en Internet (de este no tengo link, ya que los libros de esta temática no me van y ahora al buscarlo sobre todo encuentro referencias a la edición papel), y cómo olvidar al último fenómeno de masas salido de la red, Canciones para Paula de Blue Jeans, que también acaba de publicar la 2ª parte, ¿Sabes que te quiero?
Las editoriales tienen que abrir los ojos, no solo para descubrir nuevos talentos que luego quieren restringir al formato papel. La solución a la que parecen aspirar como los músicos, cerrar webs mediante "la ley Sinde", es como poner un parche en una cañería que tiene cientos de microfiltraciones: solo servirá temporalmente, y puede llegar a empeorar la situación y hacer que la cañería reviente por otro sitio.
Quizás los de C&A no sean los únicos que se han dado cuenta y eso explique que alguna editorial española haya decido vender sus libros electrónicos fuera de Libranda, y al menos la Editorial Vestales los ha puesto en la librería digital de Barnes&Noble con un precio mucho más razonable (entre 4 y 7 dólares) que con el 20% de descuento que tiene en este momento, estoy segura que muchos lo aprovecharán.
Renovarse, adaptarse, o morir. Y sino, al tiempo.
¿Qué opináis sobre la situación de las editoriales? ¿Están planteando bien su estrategia?
¿Pagaríais por un buen libro electrónico? ¿Cuánto estaríais dispuestos a pagar?










