Odio ir de compras.
En serio, es una tortura china, y de las buenas. Solo así se explica que vayamos voluntariamente cada temporada y nos convenzan para que compremos cosas porque "están de moda". ¿O me vais a decir que a vosotros nunca os ha acabado gustando algo de tanto verlo y hasta habéis picado y comprado, para al año siguiente preguntaros en que diablos estabais pensando?
Pero en realidad, esa no es la razón por la que detesto ir de compras.
La verdadera razón son las tallas de la ropa (las del calzado son historia para otro día), y es que, salvo que seas una privilegiada cuyo cuerpo corresponde con alguno de los tallajes "estándar" con los que la industria nos regala cada temporada, lo normal es que las mujeres no sepamos que talla usamos, sino que "habitualmente" usemos una y en cada tienda tengamos que redescubrir nuestra talla. Cuando no en cada prenda...
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Para esto sirvió el famoso estudio del cuerpo
de la mujer española en el que se gastaron tantos millones:
Para darme la razón en que se talla mal,
y salir igual de enfadada de la tienda. |
Tanto es así, que yo cuando llegué a la adolescencia empecé a decir que la ropa "estaba mal hecha", porque o por defecto o por exceso, nunca me quedaba nada bien. Así que, a las experimentaciones de la edad, se unía el que la ropa me quedara por sistema o muy prieta o muy suelta, o, el colmo de los colmos, prieta donde debía quedar suelta y suelta donde debía quedar ajustada.
Con los años, la cosa parece que mejora, ya que al menos empiezas a tener claro qué te queda bien, y descubres algunas tiendas o marcas que hacen una ropa que se adapta mejor a tu físico.
Pero también empiezan a pasar cosas "raras".
No sé si tiene algo que ver, pero después de que los diseñadores decidieran que no querían supermodelos, sino maniquíes, y las modelos empezaran a parecer esqueletos andantes, también empezaron a desaparecer en algunas marcas las tallas más grandes (ya no había XL, y a veces ni L) y si había, parecían haber encogido. Y no hablo de marcas de diseñadores superfamosos y supercaros (de hecho, ellos son los que mejor tallan), sino de marcas populares de venta en centros comerciales.
No sé quién fue el genio al que se le ocurrió esa idea, pero deberían darle pa'lpelo, porque las reacciones que provoca en la chica o mujer que se encuentra con eso, no son precisamente buenas, y pueden ir desde la incredulidad o el enfado si te das cuenta de que es cosa del fabricante, a la depresión si "crees" que has engordado tanto, y de repente ya no encuentras ropa de tu talla... ¿Es que quieren impulsar la venta de ropa de tallas grandes? Entendedme, me encanta que la industria se haya puesto las pilas y ahora haya ropa "normal" para todo tipo de personas, tengan el físico que tengan (si es que entendemos la moda como algo normal), pero no que te empujen artificialmente a ir a esas tiendas cuando tienes un físico que todo endocrino calificaría de sano.
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| No sé de que país son esas tallas, pero con lo que me gustaba Eva y mírala ahora... |
Porque esa es otra, ¿cuándo se debería considerar que se tiene una talla grande? Hace unos meses el suplemento Mujer Hoy publicaba un reportaje hablando de las modelos de tallas grandes y me indigné, porque yo no llamaría a "eso" "talla grande". Para empezar, hablaban de que las agencias de modelos ahora tienen un departamento especialmente dedicado a las modelos que tienen "más de una talla 38", luego, para una agencia de modelos, una chica que use una talla 40, ya es una "talla grande"...
Vamos, que está gorda tenga la altura que tenga, para que vamos a andarnos con tanto eufemismo si luego lo que destacan en las fotos son las "lorzas", y en las demás fotos de las revistas salen chicas esqueléticas pero que, quizás porque estamos más acostumbrados a verlas, creemos que son "normales", y en comparación, esas chicas de talla 40 ó 42 parecen enormes. ¡Y no lo son!
¿Creéis que exagero? Yo
uso una 42, pero habitualmente no lo digo. ¿Por qué? La reacción entre chicas es sorprenderse (para que los chicos reaccionen necesitan una comparativa, y normalmente
no saben o no recuerdan ni su talla, como para recordar la de otras
mujeres salvo que se proporcione en ese mismo momento), mirarme de arriba a bajo para comprobar, y decir algo así como
"no puede ser, ¡pero si no estás gorda!".
Ya sé que no. Tengo el peso adecuado para mi altura. Y esa es la cuestión: que aunque no lo sea, al lado de cualquier modelo de hoy en día debo parecer un camión y, sin embargo, llevan años vendiéndome que ese es el modelo de belleza a la que una chica debe aspirar a parecerse.
Y lo siento, pero ya no me lo creo.
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| Todos somos preciosos |
Entendía cuando hace años existían las
top models, y las veía en fotos o en pasarelas, que eran
"perfectas" porque eran especiales y únicas, pero ahora que sacan treinta esqueletos en fila, con maquillajes que las disfrazan y enmascaran para que la que destaque sea la ropa (que en muchas ocasiones parece que les quede enorme) y ellas se confundan entre si... Lo siento, pero eso no es bello ni sano. Y por supuesto, no es normal ni un cuerpo al que una mujer deba aspirar. Porque, de hecho, solo una niña puede tener esos cuerpos, y no todas. La adolescencia, en los últimos miles de años, ha tendido a proporcionarnos a las mujeres algo incompatible con esos cuerpos: tetas y culo (o, si nos ponemos finos, pechos y caderas). Y en mi experiencia, dudo de la heterosexualidad de un hombre que me diga que ese es el tipo de mujer que le gusta, aunque realmente hay gustos para todo...
¿Qué hay mujeres que son naturalmente así de delgadas y están perfectamente sanas? Por supuesto, pero quizás tan pocas como antes había
"supermodelos".
Para las demás solo cabe matarse de hambre. Y la palabra clave es "matarse". Porque un régimen que te permite contarte las costillas no es algo bonito y nadie puede vivir permanentemente por debajo de su peso. Y creo más práctico y sano quererse a uno mismo y redescubrir lo hermoso que hay en nosotros, digan lo que digan las revistas y la moda del momento...
¡Aunque luego me desespere cuando voy de compras!
¿También a ti (para bien o para mal) te vuelve loca la moda?